¡Prohibido Planificar! 7 Tareas «Obligatorias» para Docentes en Vacaciones
Levanta la mano si, aunque ya estás oficialmente de vacaciones, todavía sientes un pequeño escalofrío cuando suena una notificación en tu celular o te despiertas sobresaltado pensando que olvidaste subir las notas al sistema. Lo sabemos, apagar el «modo profe» es casi tan difícil como lograr que todos guarden silencio al mismo tiempo. Pero respira profundo: este artículo es tu permiso oficial —firmado y sellado— para soltar el lapicero rojo, archivar la culpa y declarar el estado de emergencia… de sofá y series. Olvídate de las listas de cotejo y la programación anual, de las sesiones por unos minutos; a continuación, te presentamos las únicas 7 tareas que tienes estrictamente prohibido no cumplir si quieres sobrevivir (y disfrutar de verdad) tu merecido descanso.
1. Romper la relación tóxica con el despertador
Acéptalo, has vivido meses bajo la tiranía del «biip-biip» de las 6:00 a.m. (o antes). Tu primera tarea oficial es desactivar todas las alarmas de tu celular. Y no, no vale poner una a las 8:00 a.m. «para aprovechar el día». Si te despiertas temprano, que sea porque tu reloj biológico te odia o porque hueles a pan recién horneado, pero nunca más por obligación. El placer de abrir un ojo, ver la hora y volver a cerrarlo es un derecho humano que vas a ejercer con orgullo.
2. Practicar la «Amnesia Pedagógica» Selectiva
Durante las próximas semanas, tienes prohibido pronunciar o pensar en las siguientes palabras malditas: Planificación, Rúbrica, Evidencias, SIAGIE o Ministerio. Si te encuentras con un padre de familia en el mercado o en la calle y te pregunta por el rendimiento de su hijo, tu respuesta automática debe ser una sonrisa vacía y un: «¿Colegio? Disculpe, no me suena. Yo soy catador profesional de vinos». Fingir demencia temporal es vital para tu salud mental.
3. Maratón de Streaming (Sin corregir exámenes de fondo)
Sabemos tu secreto: muchas veces ves series mientras recortas fichas o pasas notas al registro. ¡Basta! Tu tarea es sentarte frente al televisor con el único objetivo de saber quién es el asesino o si la pareja protagonista se besa al final. El único examen que presentarás será recordar en qué capítulo te quedaste antes de ir a la cocina por más canchita. Si te descubres analizando la «estructura narrativa» de la serie para una futura clase… apaga la tele y ve a dormir.
4. Hidratación Recreativa y Social
Sustituye ese café hirviendo que te tomas en dos tragos a las 7:00 a.m. por bebidas que realmente disfrutes. Ya sean jugos naturales, un refresco helado o, por qué no, un cóctel coqueto a una hora socialmente cuestionable (son vacaciones, aquí no juzgamos). La regla es simple: si la bebida no te hace sonreír ni te invita a relajarte, no cuenta como hidratación válida para este periodo vacacional. ¡Salud por eso!
5. Lectura de «No-Aprendizaje»
Aleja de tu mesa de noche cualquier libro que tenga títulos como «Estrategias para el aula moderna» o «Neuroeducación aplicada». Tu cerebro necesita comida chatarra literaria. Lee chismes de la farándula, novelas de misterio, cómics de superhéroes o ese libro romántico que te da vergüenza admitir que te gusta. El objetivo es entretener a tus neuronas, no entrenarlas. Recuerda: leer por placer es la mejor forma de predicar con el ejemplo (aunque nadie te esté viendo).
6. Reuniones de «Consejo Técnico» con Amigos
Organiza una salida con tus colegas o amigos, pero bajo una estricta normativa: La Multa. Lleven un frasco al centro de la mesa; el primero que mencione a la directora, a un alumno problemático o la fecha de regreso a clases, debe poner un billete en el frasco. El dinero recaudado se usará para pagar la siguiente ronda de bebidas. Verás qué rápido aprenden todos a hablar de la vida, el amor y los viajes en lugar de expedientes y programaciones.
7. El Arte de No Hacer Nada (Dolce Far Niente)
Vivimos en una sociedad que nos empuja a ser productivos 24/7. Tu acto de rebeldía será dedicar al menos un día entero a mirar el techo, las formas de las nubes o la textura de tu pared. Si sientes la ansiedad de «debería estar haciendo algo útil», acuéstate del otro lado del sofá. Eso cuenta técnicamente como ejercicio de rotación. Aburrirse es sano, es necesario y, sobre todo, es delicioso cuando sabes que no hay timbre de recreo que te interrumpa.
La Tarea Más Importante Eres Tú
Querido colega, sabemos que tu vocación es inmensa y que tu corazón siempre está en el aula, pero para poder dar luz a otros, necesitas recargar tu propia batería. Estas «tareas» no son capricho, son mantenimiento preventivo de tu alma docente.
Así que, por favor, no dejes esta lista para última hora. Disfruta, ríe fuerte, duerme hasta que te duela la espalda y olvídate del mundo escolar por un rato. El colegio seguirá ahí cuando vuelvas, no se habrá ido, pero este tiempo es solo tuyo. ¡Felices y merecidas vacaciones! Nos vemos (o no) a la vuelta.


